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Durante los meses de verano, las elevadas temperaturas pueden hacer que aquellos que son sensibles al calor enfrenten dificultades notables, especialmente al intentar dormir. 

No existe una molestia mayor que sentirse agotado, tratar de dormir y ser incapaz debido al incesante calor y la transpiración. El incesante girar en la cama sin lograr conciliar el sueño puede ser exasperante.

Por esta razón, aconsejamos seleccionar meticulosamente el colchón más adecuado para tus necesidades individuales, dado que cada persona es única. 

Actualmente, el mercado ofrece una amplia variedad de colchones con diferentes características y fabricados con diversos materiales, permitiéndote encontrar el ideal para maximizar tu confort nocturno.

Por ejemplo, el impacto del calor varía de persona a persona; algunos sufren considerablemente más en verano, experimentando una transpiración excesiva, mientras que las personas más sensibles al frío podrían tener dificultades para dormir bien durante el invierno.

En este artículo, exploraremos las propiedades que hacen a los colchones ideales para aquellos que sufren más con el calor. Así, si te sientes abrumado por el calor nocturno del verano, podrás identificar cuáles colchones podrían ayudarte a mitigar esa sensación agobiante.

Propiedades de los colchones ideales para personas sensibles al calor

Dado que la temperatura corporal humana fluctúa durante el día y varía según las etapas del sueño, las personas particularmente sensibles al calor tienden a sudar más cuando su temperatura corporal se eleva. 

Por ello, se recomienda que las personas que enfrentan este desafío, opten por colchones que ofrezcan una sensación de frescura, ayudando a reducir la temperatura de la piel y, por ende, facilitando un descanso más placentero durante la noche.

Desde nuestro punto de vista en Colchón Club, sugerimos elegir colchones altamente transpirables que faciliten una ventilación interna. 

Estos deberían estar compuestos por materiales que no retengan el calor y promuevan una transpiración activa en su interior.

Gracias a estas características, la superficie del colchón se mantiene tan fresca como sea posible, asegurando un descanso óptimo. 

Estos colchones se diseñan para no moldearse completamente a la forma del cuerpo, lo cual contribuye a reducir la temperatura y a evitar el molesto sudor nocturno que afecta a las personas sensibles al calor durante el verano.

¿Qué colchones deberías evitar si eres sensible al calor?

Como se mencionó anteriormente, un colchón adecuado para personas sensibles al calor debe ser altamente transpirable y no retener calor. 

Deberías evitar aquellos colchones que acumulan calor y aquellos que carecen de transpirabilidad, pues incrementarán la temperatura de tu cuerpo y provocarán sudoración.

Asimismo, evita colchones que se ajusten demasiado a la forma de tu cuerpo, ya que esto puede elevar tu temperatura corporal. 

Los colchones de espuma y, en general, los de viscoelástica tienden a ser menos adecuados, aunque hay excepciones con ciertos modelos diseñados específicamente para personas calurosas.

¿Qué tipo de colchones deben elegir las personas calurosas?

Un buen colchón para quienes son sensibles al calor debería estar fabricado con materiales que posean propiedades transpirables y termorreguladoras, y que no se ajusten excesivamente al cuerpo. 

Colchones como los de muelles ensacados o muelles tradicionales son ideales, ya que suelen ser más firmes y menos propensos a adaptarse completamente al cuerpo, manteniendo la transpirabilidad y evitando la acumulación de calor y humedad.

Aunque los colchones de muelles son generalmente recomendados, no todos se ajustan a las necesidades de firmeza de cada persona. Algunos prefieren colchones con un cierto grado de adaptabilidad, que pueden proporcionar un mayor confort. 

Por ejemplo, colchones de muelles con capas acolchadas pueden ofrecer una buena combinación de soporte y adaptabilidad.

Además, para aquellos que son sensibles al calor pero prefieren la viscoelástica, una buena opción puede ser colchones con capas delgadas de viscoelástica de gel o con grafeno, especialmente si estas capas son menores a 2 cm de grosor. Estos materiales pueden ofrecer confort sin acumular calor.